Concurso de Relatos

[Aprobado] Ethoras Almasol

Nombre : Ethoras Almasol

Edad: 162 años

Historia:

Caminó con paso lento hasta el borde de la cicatriz muerta y se arrodilló sin tocar aquella tierra baldía.

-hola padre,hola madre,hola hermano.

Realmente no podía saber donde reposaban los restos de su familia,eran unos de tantos de los que yacían allí,miles de los suyos habían muerto en aquel aciago día,la mayor parte de su pueblo, así que,le daba el lugar exacto,todos eran su familia para el.

-lamento haber tardado tanto en venir a veros,estaba en una guerra, si hermano otra guerra..parece que nunca se acaban ¿verdad?-Paso su mirada por aquella tierra muerta-tantas victimas, tanto sufrimiento, a veces me pregunto porque la luz lo permite…

Una brisa cálida hizo que un mechón de pelo negro le cayera sobre el rostro, y una pequeña sonrisa afloro a sus labios.

-he echado de menos este bosque ¿sabéis?, Allí donde estaba era todo muy diferente,el clima,la gente,el cielo…añoraba esto mas de lo que pensaba. Pero bueno, he venido a deciros que he vuelto, los Jurasol me han destinado a la ciudad-dijo algo intranquilo esta ultima frase-se lo que piensas madre,pero me han dicho que las cosas han cambiado,nuestra gente esta volviendo a la luz, esta vez espero no sentirme un extraño-se levantó sacudiéndose la tierra de su rodilla- rezare para que la luz os guarde y os permita alcanzar la paz junto a nuestros ancestros.

Dándose la vuelta empezó a caminar hacia donde estaba su destrero, lo desató y le dio unas palmadas cariñosas en el cuello.

-Vamos Honor, es hora de volver a nuestra ciudad-dijo subiéndose al caballo y arreándole con los talones-.

Cabalgó por el bosque de canción eterna saboreando los paisajes de su niñez, tantos aromas y colores que le traían tantos recuerdos de una vida que parecía tan lejana que apenas ya sentía suya.

Redujo el paso al llegar a la Puerta del Pastor, notó con desagrado que aun no habían retirado la estatua del traidor, no era un buen presagio de cambio para el, traspaso la puerta y vio que todo continuaba tal y como lo había dejado,saludó con la cabeza al vigía Aendor y continuó por el Camino de los Ancestros hacia el Intercambio Real, aquella era sin duda su parte preferida de la ciudad, no solo por la belleza del lugar, sino también por los recuerdos que le traía, quizás los últimos recuerdos alegres que tenia, se acercó a un árbol y descabalgó, atando su caballo al mismo.

Caminó hasta el primer banco de la plaza, dejó su espada apoyada en un lateral y lentamente se sentó haciendo un sonido metálico al apoyar su armadura sobre la desgastada madera del banco, cerró los ojos disfrutando del sol que bañaba el lugar,relajándose con el sonido de los pájaros y el fluir del agua en la cercana fuente.

Sonrió en silencio,con los ojos aun cerrados, y extendió su mano para tocar el espacio libre en el banco a su lado notando la calidez que el sol provocaba en la madera.

-Aun te añoro querida,cada día que pasa pienso en ti-.

Abrió los ojos al sentir un ruido detrás de el,pero al girarse solo vio uno de los numerosos conejos que poblaban los jardines del lugar.

-A vosotros también os echaba de menos-dijo levantándose y recogiendo su espada,ya era hora de buscarse un alojamiento así que se encamino a la cercana posada.

Traspaso los cortinajes que hacían de puerta, la agradable temperatura hacia innecesarias las puertas en la mayoría de los edificios, y miró a su alrededor intentando descubrir si algo había cambiado,cuando oyó un grito a su espalda y una masa multicolor con un pelo rojizo se abalanzaba sobre el aprisionándolo con un abrazo.

-Eres tu! Has vuelto! Te creíamos Muerto!-chilló Velandra la tabernera mientras no dejaba de achucharle,al levantar la cabeza no pudo ahogar una exclamación de sorpresa al contemplar la parte derecha del rostro del elfo-¿que te han hecho?

-Nada mujer, un regalo de un orco-dijo el mientras sonreía al rostro que salia de aquella roja melena ,y pasaba un dedo por la cicatriz que le recorría la cara desde el mentón hasta la oreja,bueno la mitad de oreja que le quedaba-venia a ver si podía recuperar mi vieja habitación-

-Faltaría mas!-respondió ella sin dudarlo-aunque estuviera ocupada echaría al mismísimo Vranesh!-dijo con una sonora carcajada.

-Veo que todo sigue igual por aquí Velandra, por la Luz los orcos le hicieron menos mella a mi armadura que tus abrazos-dijo recomponiendo alguna pieza que denotaba ya su antigüedad y estaba bastante abollada-.

-No creas-le contradijo la tabernera- las cosas están cambiando,al menos ahora no te miraran mal cuando menciones la Luz.

-Bueno eso espero,tengo que salir a hacer unas cosas,nos vemos luego ¿de acuerdo? -dijo ya dirigiéndose hacia la puerta-

-Claro , aquí estaré preparándote la habitación- oyó que decía ella cuando ya salia.

Encamino sus pasos hacia la Plaza del Errante no sin cierto temor,era la parte de la ciudad en la que antiguamente se sentía mas desplazado,giro a la izquierda subiendo las escaleras que conducían al lugar donde se situaban los maestros de guerreros, y detrás de ellos lo que buscaba.

-Que la Luz te guarde Maestro Herrero Bemarrin- saludó con una inclinación de cabeza-

-Que te guarde a ti también hermano-respondió el herrero no sin antes mirar si alguien le escuchaba,un habito de los viejos tiempos sin duda.

-Vengo a ver si puedes hacer algo por mi vieja armadura,como veras esta hecha un poco polvo-comento señalando las diferentes abolladuras y los orificios de en la cota de malla que cubria las partes de las articulaciones,

-Esta armadura no es élfica- dijo Bemarrin haciendo una mueca de desagrado.

-No, es de origen humano,pero me ha servido bien y le tengo un gran cariño, por favor haz lo que puedas por ella-

-Esta bien quitatela y dejame ver que puedo hacer-respondió el herrero.

Ethoras se fue quitando las diferentes partes con soltura propia de quien lo ha hecho miles de veces, quedándose solo con la ropa acolchada que llevaba debajo.

-Aquí la tienes,volveré dentro de unos días,gracias por aceptar el encargo,que la Luz te guie hermano-dijo a modo de despedida mientras se encaminaba a su siguiente quehacer. Solo tuvo que cruzar la plaza para llegar,se dirigía al cuartel de los Caballeros de Sangre,se detuvo en la puerta un momento, aquel lugar no le traía recuerdos agradables, antiguamente para el representaba el rechazo que sentía por parte de su pueblo,aquel era el lugar donde según el se llevaba a cabo la mayor blasfemia que había cometido su pueblo.

Apretó los puños y se recordó que aquello había pasado,su pueblo había cambiado,estaba volviendo a la verdadera fe, así que se obligo a entrar saludando a los guardianes de vigilaban la puerta con un asentimiento de cabeza.

Paseo por el cuartel hasta que encontró al elfo que buscaba, el campeón Bachi.

-Saludos hermano que la Luz te guarde-dijo al acercarse a el.

-Bienvenido hermano,¿que puedo hacer por ti?-dijo el interpelado.

-He recibido ordenes de presentarme a ti cuando llegara,soy el capitán Ethoras Almasol,perteneciente a los Jurasol y destinado a la ciudad de Lunargenta después de un periodo en Draenor-

-Ah bien bien,ya había recibido el informe que me anunciaba tu llegada,veo que has estado ocupado-dijo señalando su cicatriz y su oreja mutilada-dime ¿como están las cosas allí?-

-Es un sitio duro Campeón,pero poco a poco vamos avanzando,debemos vencer por el bien de nuestro pueblo y de Azeroth-

-Claro claro,pero por ahora te mereces un periodo de descanso aquí, o al menos eso dicen tus superiores,¿tienes ya donde alojarte?-

-Si,no se preocupe por eso,me puede encontrar en la posada,Velandra me conoce y sabrá donde estoy-

-De acuerdo capitán,por ahora nada mas,puede ir a descansar unos días, ya mandare a buscarle cuando se decida su destino- y a continuación añadió algo azorado, como si le costara el cambio de mentalidad-Que la Luz le guarde-

-Que la Luz te guie campeón Bachi -respondió Ethoras girándose y dirigiéndose a la puerta del cuartel.

Cuando salio del cuartel le recibió el eterno sol que bañaba la ciudad, y Ethoras sintió una nueva sensación ,no era solamente el agradable calor del sol en su piel,había algo mas,sentía como si estuviera la principio de un nuevo camino,ante si tenia su ciudad, una ciudad que ahora le acogía y le daba la bienvenida, era un nuevo comienzo para el, y por fin después de tantos años, sintió que había encontrado un hogar.

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