Historia de Azeroth

Las Centinelas

9.400 AÑOS ANTES DEL PORTAL OSCURO

Con el paso de los siglos, la próspera sociedad de los elfos de la noche se expandió hasta ocupar los densos bosques de Vallefresno, al sur del Monte Hyal, Tyrande Susurravientos, suma sacerdotisa de las Hermanas de Elune, lideró la reconstrucción de su sociedad. Su orden se encontraba en una oposición privilegiada para ocupar el vacío de poder causado por el Hendimiento, puesto que emergió de la Guerra de los Ancestros relativamente indemne.

 De forma muy hábil, Tyrande posicionó a las Hermanas como líderes del gobierno élfico y del ejército. También fundó una nueva fuerza de combate, las Centinelas. Esta orden, compuesta por guerreras de élite, se dedicaba a proteger la emergente sociedad élfica. Las Centinelas partieron a patrullar los bosques ,entablando amistad con las criaturas nativas y defendiendo su hogar de cualquier amenaza. Arquera_Elfa

 Mientras, Malfurion continuó avivando la cultura del druidismo entre su gente. Tras abandonar la magia Arcana, muchos antiguos hechiceros abrazaron sus enseñanzas y buscaron la harmonía con la naturaleza. Estos primeros druidas carecían de la estricta organización militar jerárquica de las Centinelas. Los seguidores de Malfurion eran libres para explorar las profundidades del Sueño Esmeralda a voluntad. También experimentaron con el arte del cambio de forma para convertirse en poderosos osos, ágiles sabes de la noche, veloces cuervos y otras criaturas que habitaban en las profundidades del bosque. A menudo, los druidas pasaban largos periodos hibernando mientras exploraban el Sueño Esmeralda. Esta despreocupación irritaba a Tyrande y a sus Centinelas, pues aunque a menudo solicitaban la ayuda de los druidas para proteger las tierras de los elfos, pocos seguidores de Malfurion permanecían despiertos para responder a la llamada.

 A medida que la nueva sociedad de los elfos iba tomando forma, un antiguo enemigo reforzaba su presencia en Kalimdor. Tras la Guerra de los Ancestros, los sátiros supervivientes se ocultaron en los confines más oscuros del mundo, esperando su oportunidad para vengarse de los elfos de la noche. Finalmente, una de estas aberraciones cornudas, Xalan el Temido, movilizó a sus hermanos y la preparó a los sátiros para la guerra.

 El ascenso de Xalan llamó la atención a los remanentes de la Legión Ardiente que permanecían atrapados en Azeroth desde el Hendimiento. Guardianes apocalípticos y otras criaturas malvadas emergieron de sus guaridas para responder a la llamada del sátiro. Unido, el nuevo ejército demoníaco lanzó un brutal asalto sobre la fortaleza élfica de Senda de la Noche, sumiendo de nuevo a la frágil sociedad en la guerra.

Ref: Crónicas Volumen 1. Pág: 114-115

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