Historia de Azeroth

La Guerra de los Sátiros

9.300 AÑOS ANTES DEL PORTAL OSCURO

Al principio, los elfos de la noche sufrieron terribles pérdidas durante los asaltos de los sátiros. No obstante, el curso de la batalla cambió cuando Shandris Plumaluna, hija adoptiva de Tyrande y capitán de las Centinelas, propuso una nueva estrategia para combatir a los demonios. Shandris sugirió convocar de regreso a los druidas de sus deambulares por el Sueño Esmeralda y convertirlos en una tropa de combate.

Tras contemplar la corrupción que Xalan había sembrado en los bosques de los elfos, Malfurion aceptó la petición de Shandris y llamó a los druidas más poderosos de Kalimdor. Los druidas y las Centinelas se lanzaron al corazón del territorio sátiro luchando como un ejército unido. Las brillantes maniobras de guerrilla de Shandris permitieron a los elfos derrotar a muchos de sus enemigos, incluyendo al propio Xalan.

SHANDRIS PLUMALUNAShandris-3

Entre las Centinelas se contaban diversas elfas de la noche que lucharon con valentía durante la Guerra de los Ancestros. La más destacada era Shandris Plumaluna. Tyrande tomó a Shandris bajo su protección cuando esta quedó huérfana durante la invasión de la Legión Ardiente. La joven Shandris se distinguió en combate incontables veces durante la guerra. Sus hazañas le granjearon un lugar al lado de Tyrande y, cuando esta fundó las Centinelas, Shandris fue nombrada capitana de la nueva orden.

Pero, mientras la vanguardia elfa lograba victoria tras victoria, una nueva amenaza surgió de entre sus filas. Un grupo de druidas renegados que buscaban blandir la furia del Dios Salvaje Gordrinn tomaron la forma de enormes lobos salvajes. Liderados por Ralaar Colmillo de Fuego, estos druidas recbieron el nombre de Huargen. Ralaar y sus feroces compañeros eran esclavos de su propia ira; en combate, atacaban a enemigos y aliados por igual. Sin embargo, lo peor era que todo elfo de la noche mordido por un huargen contraía una virulenta maldición que lo transformaba a su vez en otro huargen.

 GuerradelsatiroLa debacle de los huargen obligó a Malfurion a reflexionar profundamente sobre el estado del druidismo. Sin restricciones, concluyó, siempre existirían individuos como Ralaar, dispuestos a ir demasiado lejos para obtener poderes. Por ello, Malfurion y sus compañeros crearon el Círculo Cenarion, una orden armoniosa que guiaría y regularía las prácticas de los druidas del mundo entero.

La primera tarea del Circulo Cenarion fue lidiar con la amenaza de los huargen. En contra de su voluntad pero sin otra solución aparente, Malfurion exilió a Ralaar y a sus huargen al Sueño Esmeralda. Alli, creía que entrarían en un pacífico sueño eterno bajo el árbol encantado conocido como Daral’nir.

 Tras la expulsión de los huargen, las posibilidades de victoria de los sátiros se esfumaron. Los elfos de la noche asediaron los territorios de sus enemigos y eliminaron la corrupción del os bosques. Los pocos sátiros supervivientes desaparecieron en las sombras. Ya nunca supondrían una gran amenaza para la sociedad élfica.

Ref: Crónicas Volumen 1. Pag: 115-117

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